Con una acción compras una parte de la empresa. Con un CFD (contrato por diferencia) no compras nada: es un derivado que replica el movimiento del precio de la acción, y ganas o pierdes la diferencia entre el precio de apertura y el de cierre.
Las diferencias principales
- Propiedad: con la acción eres accionista y puedes tener derecho de voto. Con el CFD no eres propietario del valor ni votas.
- Dinero necesario: la acción la pagas entera. El CFD funciona con margen: solo aportas una parte del valor de la posición como garantía. Por ejemplo, con un margen del 5 %, para una exposición de 1.000 USD aportas 50 USD.
- Resultado amplificado: ese apalancamiento multiplica tanto las ganancias como las pérdidas.
- Venta en corto: en Saxo Bank no puedes vender acciones que no tienes. Para ponerte corto sobre una acción, se usa el CFD de esa acción (si lo admite).
- Divisa: con acciones en otra moneda se convierte todo el efectivo al comprar y al vender. Con CFD solo se convierte el resultado. Tiene su propio artículo.
- Mantener la posición: un CFD abierto de un día para otro tiene un coste de financiación. Las acciones tienen, en cambio, custodia.
- Dividendos: con acciones cobras el dividendo. Con CFD se aplica un ajuste equivalente: se abona en posiciones largas y se cobra en las cortas.
¿Cuál me conviene?
Depende de tu situación, de tu experiencia y de lo que quieras hacer. Te explicamos cómo funciona cada uno, pero la decisión es tuya. Para operar con CFD, además, tienes que haber aprobado el test de conocimiento de productos complejos.
Recuerda: los CFD son instrumentos complejos y conllevan un alto riesgo de perder dinero rápidamente debido al apalancamiento.
Vídeo
Ejemplo: cómo cerrar una posición a largo con acciones:
